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Historia Municipal

El primer núcleo de población del cual se tienen noticias estaba situado en el cerro más próximo a la mar de "Los Germanells" y está adscrito a la Cultura del Bronce Valenciano, en la primera mitad del II milenio a. C. También hay vestigios de un segundo núcleo habilitado, pero ya en época romana. Se trataba de una villa rústica situada en el llano, donde se conoce como el "Blanco de Vislumbro". Allá se han encontrado fragmentos de un capitel toscamente elaborado en piedra del país.

Pero el asentamiento de población que dio origen al actual casco urbano tiene sus raíces en época musulmana, en una casa de campo ("rahal" en árabe) situada cerca de la corriente de agua ("bonyol") que suponía la actual Séquia de Montcada. A esta construcción original se le unieron otras posteriores, hasta llegar a formar una alquería -conjunto de algunos fuegos o casas-, consiguiendo el año 1250 algunas casas y aproximadamente 50 habitantes.

Con la conquista del reino musulmán de Valencia por Jaime I, Rafelbunyol pasó a pertenecer a los dominios directos de la Corona de Aragón, hasta que en 1279 Pedro II, hijo del rey conquistador, dio la villa a D. Raimundo Escorna, escribano real, convirtiéndose así en el primer señor territorial de Rafelbunyol. Delante del crecimiento del pueblo, y a petición de los vecinos cristianos que poblaron el municipio con la reconquista y que convivían con los musulmanes, en 1289 Raimundo Escorna da las órdenes oportunas para que empiece a levantarse la primera capilla del municipio, bajo la advocación de San Antonio Abad. Esta se adscribe en la parroquia de Massamagrell hasta que en 1491, siendo Sr. de Rafelbunyol D. Pedro Eixarch, es declarada independiente por bula de su Santidad el papa Inocencio VIII.

El pueblo se extiende en el llano denominado "Pla de Sant Antoni", comprendido entre las dos ramblas que nacen, una a la altura de la partida de "Alguixòs", y la otra de la actualmente denominada "La Rambleta". La primera rambla, a su paso por el municipio, se convirtió en el calle Calvario, y la segunda, en la calle Vicente Soriano.

Entre estas dos ramblas se formó el pueblo con sus primitivas calles. Del primero que se tiene noticia es del "carrer Major o del Fossar", donde se levantó la primera iglesia y, junto a esta, el cementerio.

En paralelo al "carrer Major", empiezan a edificarse grandes caserones que poco a poco van configurando el "Camí Reial", el cual pasa a ser conocido como "Camí de Dalt". Aquí se construye el único hostal que ha tenido el pueblo, perteneciendo al marqués de Bèlgida. El hostal estuvo en funcionamiento hasta principios de este siglo. Actualmente es la casa número 1 de la calle Francisco Climent, frente a la que se encuentra el edificio del antiguo Ayuntamiento.

También forma parte de este primer núcleo de población el "carrer d’Avall", o calle de Sant Antoni, nombre con el que actualmente se denomina. Este calle, recta y amplia, que sale del "carrer Major" y acaba en la Séquia de Montcada, era donde se concentraba la población árabe. En él, llegará a haber hasta cuatro almazaras y algunos telares de terciopelo.

El pueblo continúa creciendo con el asentamiento de cristianos viejos venidos de las zonas del interior del Reino de Aragón, los cuales van sustituyendo a los judíos expulsados del territorio español en 1492 por Decreto de los Reyes Católicos. Todo eso sucede bajo el dominio de los distintos señores territoriales a los que pertenece el municipio, hasta pasar a depender directamente de la Casa Real Aragonesa. En 1676, Carlos II lo dio al marqués de Benavites. Posteriormente, y mediante matrimonio, pasó al dominio del marqués de Bèlgida y estuvo en poder de sus descendientes hasta la abolición de los señoríos en 1814.

En 1607 empieza a formarse otra calle de gran amplitud, conocida actualmente como calle Magdalena, donde a mediados del siglo XVII se construyeron dos palacios, conocidos popularmente como la "Casa del Canonge" y la "Casa dels Adrien". Estas dos casas señoriales han llegado hasta nuestros días en aceptable estado de conservación y se corresponden con los números 83 y 34 respectivamente. También en este calle se encontraba el primer horno del municipio, perteneciente al Señor de Rafelbunyol; este horno continúa en servicio actualmente.

Durante el señorío de los marqueses de Benavites, Rafelbunyol era un municipio pequeño, de apenas 200 habitantes en 1646, con un núcleo formado por solo dos o tres calles, las cuales conforman el actual centro urbano.

En el siglo XVIII, durante los años 1750-56, la iglesia es derribada y reconstruida en el edificio actualmente existente. Durante este siglo, el pueblo continúa creciendo despacio y empieza a desarrollarse el barrio de "El Pla", alrededor del "carrer de la Costura", llamado así porque en él se ubicó la primera escuela del municipio. Actualmente esta calle se conoce como de Santa Teresa. La trama urbana de calles estrechas y de trazado ortogonal, característica de este barrio, se inicia con las calles de Sant Vicent, o "carrer Garroferal", Sant Joan y Sant Francesc, o "carrer Morera", hasta la intersección con la calle La Font.

En 1895 se inician las obras del actual cementerio parroquial, el cual sustituye al que existía con anterioridad, situado en el actual Calvari, con el fin de alejarlo del casco urbano, que sigue creciendo y acabando de configurar el barrio de "El Pla".

Durante la posguerra española, y con la finalidad de facilitar el acceso a la vivienda a una población muy afectada económicamente a causa de la Guerra Civil, se construye una barriada de casas unifamiliares con planta baja en la zona oeste del casco urbano. A esta abertura de nuevas calles le sigue otra que sirve para enlazar este núcleo de viviendas con el ya existente en la calle del Calvari.

Pero el verdadero empujón urbanístico, que coincide con un aumento demográfico, se consigue con el movimiento migratorio que se produce en España a finales de la década de los 50 y principios de los 60, con la marcha de un gran número de personas de comarcas del interior y otras provincias como Cuenca, Jaén y Albacete, las cuales se desplazan a las provincias costeras mediterráneas o en el centro de España, donde se está produciendo un fuerte despegue económico e industrial que necesita de mano de obra procedente del campo. La llegada de estos inmigrantes es el eje que mueve la construcción del "barrio de Sant Pere", situado junto a la estación del ferrocarril. Se trata de una zona confinada por la vía del tren y por la Acequia de Montcada en la que se construyen edificios de viviendas de cinco alturas, con el fin de buscar el máximo aprovechamiento del suelo.

El municipio se mantiene con esta fisonomía urbana de los años 60 sin grandes cambios reseñables. Durante los años 70, se formarán los núcleos urbanos de segunda residencia situados al norte del término municipal. Y es a mediados de los años 80 cuando surge la necesidad de abrir nuevas zonas urbanas, ante la escasez de terreno y de viviendas para adquirir. A esto se une la intención que tiene el Ayuntamiento de racionalizar el entramado urbanístico del municipio, apoyándose en las Normas Subsidiarias de 1982 y la Revisión de 1989, prolongando la trama existente. Surgen, así, las zonas de la plaza del Llaurador, la abertura de la c/ Pare Salvador y de la c/ Eixarch, la zona Diputació, la del 9 d’Octubre, la zona residencial La Rambleta, la zona Castelló, la zona la Sequiola, la Unidad de Ejecución núm. 2, la Unidad de Ejecución 6a y 6B y el Sector III.

En la actualidad se ha ido ensanchando la zona de expansión residencial y se han abierto nuevas zonas, tanto industriales (Sector V, zona de almacenes), como residenciales: Unidad de Ejecución núm. 5, Unidad de Ejecución núm. 1, Sector I..., además de la abertura de una nueva zona, el Sector IV.

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